Moria no puede ser el final del camino

El Servicio Jesuita a Migrantes lamenta la situación de abandono y el fracaso en la acogida de refugiados en Moria y en otros lugares de la Frontera Sur y reitera su compromiso y disponibilidad de su red de comunidades de hospitalidad en todo el territorio español.

Lesbos constituye un icono, después del incendio del campo de refugiados de Moria, del modelo fallido de política migratoria en Europa. En Lesbos se presenta un modelo de primera acogida que no tiene capacidad suficiente no solo para albergar, sino para acoger con dignidad a personas que están huyendo de la violencia y la guerra en sus lugares de origen. Esta situación se repite lamentablemente en otros lugares de la Frontera Sur europea, acompañados por el SJM.

En Moria se vive una situación insostenible desde hace cinco años, mientras Europa mira para otro lado. 

Un campo con capacidad para 3.000 personas y donde residen 13.000. De ellos un 40% son niños, de los cuales más de 400 son menores sin sus familias. Familias al completo que han tenido que abandonar sus hogares huyendo del conflicto y la muerte. También personas de distintas partes de África, donde la violencia es estructural.

Una Europa insolidaria que no ha sido capaz de cumplir con sus obligaciones de forma coordinada y que externaliza sus fronteras cada vez más. Muchos organismos internacionales como ACNUR, la OIM, especialmente en este tiempo de pandemia, habían advertido del peligro para los campos de refugiados de vivir estas condiciones de hacinamiento, por la imposibilidad de cubrir los requisitos mínimos sanitarios y de distanciamiento social.

La realidad del CETI de Melilla y lo vivido en la Plaza de toros de esa  ciudad autónoma, nos habla de tristes paralelismos.

También es significativo el posicionamiento de ACNUR, la OIM y de la Comisaria de Derechos Humanos del Consejo de Europa al respecto. Asimismo, se produce en la actualidad una «estabulación» de solicitantes de asilo en Melilla, Ceuta o Canarias, cortando su derecho fundamental a la libre circulación y a la libre elección de residencia, pese a la sentencia del Supremo que confirma ese derecho.

Europa parece que empieza a despertar muy tímidamente después de las manifestaciones en Alemania y en otros rincones del continente. Se espera con expectación el Nuevo Pacto sobre Migraciones y Refugio, aunque algunos expertos no auguran cambios significativos, que pongan en el centro a las personas y no las fronteras.

La iglesia católica, junto a toda la sociedad civil, ha puesto medios para realizar ayuda humanitaria, y comunidades como San Egidio o el propio Servicio Jesuita a Refugiados, entre otros, están acompañando y realizando intervenciones en distintos espacios de acogida e integración desde hace años.

Por su parte el Servicio Jesuita a Migrantes lleva acogiendo, acompañando e integrando a personas migrantes y refugiadas dentro de su red de Comunidades de Hospitalidad. Asimismo, colaborando estrechamente con el Gobierno central y los gobiernos autonómicos en el modelo de patrocinio comunitario implantado en el País Vasco, y que esperamos pronto se expanda en todo el territorio nacional.

Nuestros modelos en la red de Comunidades de Hospitalidad fomentan especialmente la acogida y el enraizamiento de las personas migrantes y refugiadas en la comunidad local a través del tejido social, modelos ampliamente exitosos en la experiencia acumulada de las últimas décadas.

Europa, los gobiernos y la ciudadanía en general, no podemos seguir mirando hacia otro lado sin actuar, como si no pasara nada. Es necesario que Europa, enraizada en sus valores fundacionales, esté a la altura de las circunstancias, trabajando unida, con respuestas comunes y solidarias, con un modelo de integración y arraigo en nuestras sociedades diversas y, sobre todo, respetando el derecho universal de las personas que solicitan asilo. Esta debería ser la verdadera agenda del Nuevo Pacto de Migraciones y Refugio que dentro de pocas semanas verá la luz en Europa.

El Servicio Jesuita a Migrantes reitera su compromiso y disponibilidad de nuestra red de hospitalidad, sumando en este empeño de dar una respuesta común, coordinada e integral poniendo en el centro a las personas migrantes y refugiadas, y entre ellas, las más vulnerables. 

18 de septiembre de 2020

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies