JRS: 40 años al servicio de las personas refugiadas

Las organizaciones del Sector Social de la Compañía de Jesús -Alboan, Entreculturas y el Servicio Jesuita a Migrantes (SJM), con la colaboración de Radio ECCA- han celebrado un acto de homenaje a las cuatro décadas de misión del Servicio Jesuita a Refugiados (JRS). 


El pasado lunes 16 de noviembre las organizaciones sociales jesuitas han celebrado un evento en homenaje a los 40 años del Servicio Jesuita a Refugiados (JRS por sus siglas en inglés). Cuatro décadas de misión acompañando, sirviendo y defendiendo a las personas desplazadas y refugiadas en la cercanía y en el amor que inspiró su creación en 1980 por el entonces Padre General, Pedro Arrupe SJ. Unas 110 personas han asistido de forma virtual al acto, que ya se puede ver completo en este enlace

El evento de homenaje ha sido introducido y conducido por Raquel Martín, Directora de Comunicación y Desarrollo Institucional de Entreculturas, que ha comenzado agradeciendo a JRS por sus 40 años de trabajo, a las obras organizadoras del evento y a las personas participantes y asistentes. Luis Arancibia, Delegado del Sector Social en España, ha comenzado recalcando que el 40º aniversario debe ser motivo de celebración, de alegría, pero también de fortalecer el compromiso y de agradecimiento. “Damos gracias por tanta vida generada alrededor del trabajo de JRS”. Luis Arancibia ha querido honrar el gesto que tuvo el Padre Arrupe en el momento de su fundación: “Supo ver el drama de la población vietnamita que con los años desembocó en un trabajo con una fuerza tremenda”. El Delegado del Sector Social ha resaltado que 40 años después sigue existiendo la necesidad de estar cerca de la población que deja su hogar por diversos motivos. “El JRS es un actor clave: la cuestión de la movilidad humana es muy importante para las instituciones jesuitas en España de Cooperación Internacional (Alboan y Entreculturas), así como para las que forman parte de la red del Servicio Jesuita a Migrantes”, destacando la cercanía y el compromiso de la familia ignaciana  con la institución  JRS. 

Tom Smolich SJ, Director del Servicio Jesuita a Refugiados, ha querido dar las gracias a las entidades organizadoras por la oportunidad de compartir en este evento. “No celebramos JRS en sí, ojalá no existiese la necesidad del trabajo de JRS en el mundo: hoy celebramos a los miles y miles de refugiados que han formado parte de la familia de JRS. Hemos recibido y recibimos mucho de ellos”. Ha querido agradecer a miembros del staff, voluntarios, colaboradores, religiosos y religiosas por su “maravilloso trabajo, parte esencial de JRS en estos 40 años”. Este fin de semana se han celebrado varios actos importantes en torno a este aniversario, entre los que destaca la felicitación del presidente electo de EE.UU. Joe Biden, un “viejo amigo de JRS”, en palabras de Smolich. Biden se ha comprometido a acoger a 125.000 personas refugiadas en el país norteamericano en los próximos años. El sábado tuvo lugar en Roma, sede de la oficina internacional del JRS, el acto principal de celebración, con la participación del Padre General de la Compañía de Jesús, Arturo Sosa SJ: “La audacia del P. Arrupe en la fundación del JRS aún es necesaria hoy en día en un mundo lleno de personas desplazadas”. Tom Smolich ha cerrado su intervención lanzando una reflexión sobre el lema de JRS (acompañar, servir y defender) y el espíritu de la misión según su fundador. “En palabras de Arrupe, el JRS es un servicio humano, pedagógico y espiritual. JRS es más que una ONG: somos un grupo desde la base, que acompaña, escucha y se da cuenta de la realidad desde el terreno”. Como cierre se ha emitido un vídeo de homenaje de estas cuatro décadas.

El segundo espacio, dedicado a la intervención en terreno de JRS, ha estado conducido por Pablo Funes, Coordinador del área de Cooperación Internacional de Entreculturas, que ha señalado el “privilegio y la alegría de trabajar junto a JRS durante todos estos años. Celebramos cada día escuchar a Dios a través de las personas refugiadas”. Funes ha destacado que en 1980 Arrupe vivía en un mundo con 16 millones de refugiados cuando hoy rozan los 80 millones, de las cuales JRS acompaña a más de 860.000 en 56 países con un “trabajo especial, de cerca, acompañando, escuchando las necesidades de cada una de esas personas. Alboan y Entreculturas son testigo junto a JRS de algunas de las situaciones y conflictos más complejos en varios continentes, en los que se intenta crear espacios seguros de dignidad y protección”. 

A continuación, Inés Oleaga, Hermana de las Esclavas Sagrado Corazón, testigo y parte de la misión de JRS en República Democrática del Congo, ha querido rescatar la mirada del P. Arrupe, “una mirada llena de esperanza tan alegre, siendo alguien que vio algunas de las más grandes miserias de la humanidad. Arrupe amaba al mundo y al mismo tiempo le dolía”. La religiosa ha narrado su experiencia vital en Masisi, a la que describe como “una conmoción para mi fe; un lugar que genera un desafío a la capacidad de amar y de reconciliación de la humanidad”. En Congo, los conflictos derivados de la guerra de minerales como el coltán, causan numerosos desplazamientos de la población por el riesgo que corren sus vidas. ”Arrupe sintió que no podía pasar de largo, que debía implicarse y complicarse, que debía agarrarse a la vida entre esas heridas al amor. Eso hace JRS en tantos lugares como en Congo”. El segundo invitado en este espacio, André Atsu, Director Regional JRS África Este, ha agradecido la invitación y la celebración, compartiendo su experiencia personal y “disfrute” trabajando con la entidad. “Empecé en 2005 con JRS en Nimule, Sudán del Sur, trabajando con jóvenes en la parroquia y pronto comencé a trabajar con población desplazada en Uganda y otros muchos países africanos. Trabajar con refugiados es una alegría, un regalo, no se puede explicar sin vivirlo”. Para Atsu lo más significativo de trabajar en la institución es estar al servicio de la gente, acompañarlos y ayudarles a alcanzar su potencial y sus metas. “Uno obtiene más satisfacción estando y haciendo con la gente. Al hacerlo, generamos un impacto positivo en las personas y en su vida. Este es el núcleo de mi viaje personal”.

El tercer espacio, centrado en el acento y compromiso en y desde las personas en situación de vulnerabilidad, ha sido introducido por Leire Morquecho, Coordinadora de Cooperación Internacional de Alboan, que ha querido dar voz a dos mujeres en dos contextos muy distintos. “La mitad de la población en movilidad son mujeres y su situación está invisibilizada. Cada vez hay más mujeres que emprenden el camino, y no han existido miradas y políticas específicas centradas en la mujer, que sufren muchas formas de violencia”. Morquecho ha resaltado la importancia de escuchar a las mujeres y a la población desplazada en general, de las que “tenemos mucho que aprender de su capacidad y de su fuerza”. Se han presentado dos testimonios de lucha y de vida de dos mujeres desde dos lugares diferentes del mundo donde JRS está presente: Furaha Aimee Zihalirwa, Directora de la escuela de preescolar del Campo de Refugiados Congoleño de Kavumu; y Grace Navas, Refugiada Venezolana en la frontera. 

El siguiente espacio ha estado dedicado al refugio cerca de nosotros. Karmele Villarroel, Trabajadora Social de la Fundación Ellacuría, ha presentado el proyecto  ‘Patrocinio Comunitario’, una iniciativa conjunta  de instituciones de gobierno estatal y regional con la sociedad civil, en la que participa la entidad miembro del Servicio Jesuita a Migrantes, de acogida a personas refugiadas en España. Este proyecto, que nació en Canadá hace varias décadas, busca poner en contacto a personas locales con población refugiada. “Un grupo de 6 a 8 voluntarios locales se pone al servicio de estas familias, apoyando con recursos de inclusión para las personas refugiadas, bajo el trabajo cercano de la entidad social y la tutela de las instituciones de gobierno”. Esta iniciativa que tiene lugar en Vizcaya nace de la voluntad de los gobiernos español y vasco, junto a ACNUR, y la experiencia del trabajo de la Fundación Ellacuría y Cáritas. Minwer y Waffa Albashan son uno de los matrimonios de refugiados sirios que con su familia forman parte de este programa en Vizcaya desde marzo de 2019. “Salimos de Jordania buscando un futuro mejor porque mi país está en guerra. Tenemos cuatro hijos, vivimos en Portugalete y estamos muy contentos. Los vecinos son muy buenos con nosotros, nos ayudan mucho en nuestro día a día, nos acompañan en cualquier cosa que necesitamos. Para seguir viviendo aquí y hacer frente a los gastos, tenemos que encontrar un trabajo pronto”. Minwer ha explicado que esta ayuda de la población local es muy necesaria para las personas que dejan su país atrás y empiezan de cero en una nueva sociedad. “Gracias a todas las personas que nos ayudan, nos sentimos muy queridos aquí. Nuestros niños ya llaman ‘Abuela Begoña’ a una de las mujeres que nos acompañan”. 

El último espacio que ha reflexionado sobre los ecos de los medios a la misión, ha estado moderado por José Mª Segura SJ, Director de Radio Ecca, que ha agradecido una vez más a JRS por estar en “los espacios de no-derecho, los espacios oscuros, como la no-acogida en Canarias, donde no solo las entidades sociales sino también los periodistas trabajan para poner luz”. Segura ha defendido que la alianza entre medios y organizaciones es esencial para conocer lo que sucede en tantos lugares donde solo hay oscuridad y sufrimiento. “Gracias por ser la voz de los sin voz, como diría Monseñor Romero”. Ana Alonso, periodista de El Independiente, ha querido recalcar que la tarea del periodista también es “no pasar de largo, implicarse y complicarse”. Alonso ha apuntado que cuando los límites son los Derechos Humanos, los periodistas deben actuar. “Los refugiados no son datos, es algo frío, debemos poner cara y contar estas historias personales, no solo las bonitas sino también las historias terribles como las del niño Aylan”. La periodista ha defendido que los medios deben contar no solo las historias y los relatos, sino entender el contexto, el cómo suceden las cosas, el porqué la población refugiada huye. Nicolás Castellano, periodista de la Cadena SER, que ha cubierto numerosas emergencias sociales en el mundo, algunas de ellas donde JRS está presente. “Haber estado en el terreno como en Congo en 2013, donde estalló un conflicto tremendo, o Etiopía, donde el Gobierno del Premio Nobel de la Paz Abiy Ahmed acaba de declarar la guerra a la región norteña de Tigray, me hizo descubrir cuál es el ADN de JRS en medio de esta batalla, cuáles son sus principios para afrontar las emergencias humanas. Sin su valentía no conoceríamos lo que sucede en estos contextos de guerra y conflicto”. Castellano ha hecho un recorrido por muchos lugares donde las organizaciones sociales como JRS y los medios trabajan codo a codo para informar de lo que sucede y alertar a la opinión pública. “A pesar de estar hiperconectados, con mayor acceso a información que nunca, hay mucha gente que no quiere saber lo que sucede”. 

El acto fue despedido nuevamente con las palabras de agradecimiento de Tom Smolich y Luis Arancibia y tras una última reflexión del vivo legado que nos deja el  Padre Arrupe, fundador de JRS y que aún inspira  el trabajo de tantas organizaciones sociales jesuitas, se proyectó un vídeo de homenaje a  40 años de servicio, defensa y acompañamiento de la población refugiada más vulnerable. 

 

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