Urgen el compromiso y la responsabilidad para proteger a las personas migrantes con mayor vulnerabilidad en el contexto de emergencia sanitaria

Las personas migrantes con situación administrativa irregular, aquellas internadas en CIE, se encuentran varadas en ciudades fronterizas, trabajan en el sector de hogar o cuidados, o las que están en riesgo de pobreza afrontan las mayores vulnerabilidades en el contexto de emergencia sanitaria.

En la Frontera Sur, se vive una situación especialmente preocupante por la vulnerabilidad en que se encuentran muchas personas. Deben tomarse de manera urgente las medidas que eviten un contagio masivo. Los espacios de frontera son siempre difíciles para las personas migrantes y refugiadas, si bien, estos días observamos cómo se viven situaciones en que la desprotección y la vulnerabilidad aumentan. Por ello, deben realizarse esfuerzos para proteger a los colectivos más necesitados, especialmente a las personas “sin hogar”.

Desde SJM se ha lanzado un llamamiento a detener el internamiento de las personas migrantes en los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE). No tiene sentido común ni rigor jurídico continuar con el internamiento de este colectivo de población. Los CIE son centros donde se generan y perpetúan situaciones de sufrimiento y violencia, donde las condiciones sanitarias, legales, de interpretación, etc. son deficientes. Tras la suma a la petición de cierre por parte del Defensor del Pueblo, se ha observado en los últimos días cómo algunos CIE, como los de Barcelona y Tarifa, se han vaciado, así como el Gobierno ha activado un sistema de acogida para las personas internas en función de su situación particular.

Las mujeres migrantes que trabajan en el hogar y en el sector de cuidados afrontan esta crisis sanitaria con una especial vulnerabilidad. Sus tareas son imprescindibles, sin embargo, a las vulneraciones que ya venían sufriendo se añade el hecho de afrontar esta emergencia sanitaria sin medidas, prestaciones o ayuda económica ante situaciones de despido o reducción de horas de trabajo.

En SJM el compromiso por la Hospitalidad se hace más fuerte en tiempos de crisis. Nuestro deseo es seguir acompañando, sirviendo y defendiendo a las personas migrantes. El acompañamiento personal en casos más urgentes, la escucha, la atención psicosocial o la provisión de servicios básicos a familias o personas que no deben o no pueden salir, se complementa mediante la atención de forma telemática. Asimismo, todas nuestras comunidades de hospitalidad y recursos residenciales siguen al servicio de cientos de personas en toda España.

Desde el SJM se quiere también recordar nuestra común humanidad. Repitiendo las palabras de los/las hermano/as de la Red Jesuita con Migrantes de Centroamérica, “la Solidaridad se impone como el más efectivo de los Protocolos”.