El Sector Social de los Jesuitas se suma a las denuncias ciudadanas por la falta de asistencia jurídica y de información sobre derechos de las personas migrantes que llegan a Canarias

Son varias las organizaciones que denuncian la falta de asistencia letrada y de interpretación en las primeras labores de identificación de las personas migrantes que lleva a cabo la Policía en las islas Canarias, incluido el Ilustre Colegio de Abogados de las Palmas. De este modo, las personas se ven privadas de una garantía prevista por la ley. Desconociendo el marco legal, difícilmente pueden expresar sus necesidades de protección. Anteriormente, numerosas entidades han denunciado las pésimas condiciones de acogida a las personas migrantes que llegan a Canarias, tengan o no perfil de protección internacional: entre ellas, la Red Migrantes con Derechos, en la que se integra el Sector Social de la Compañía de Jesús.

El Sector Social, que forma parte del JRS (Servicio Jesuita a Refugiados) y con experiencia en frontera sur a través de SJM; en los países de origen y tránsito con Alboan y Entreculturas; y con infancia y juventud mediante la red Mimbre, mantiene un contacto estrecho con los secretariados diocesanos de migraciones, con otras entidades y con algunos periodistas que cubren la situación, apoyando su trabajo y sus reivindicaciones. A través de estas vías, está en contacto con algunos migrantes malienses con claro perfil de asilo a través de la protección subsidiaria que temen que se les devuelva sin haber podido solicitar protección internacional. Explican que al día siguiente de llegar la policía les entregó un documento. Un traductor se limitó a asegurarles que ese papel no implicaba necesariamente que fuesen a devolverlos. Pero ningún abogado les explicó sus derechos ni cómo solicitar la protección internacional. Tampoco les dieron el nombre de sus abogados e intérpretes, por lo que no pueden mantener el contacto. Pasados dos meses, están confinados en un hotel, pasando la cuarentena, sin que nadie les haya asesorado sobre sus derechos ni dado pasos para solicitar protección. Y temen que la Policía los devuelva a Mali, un país en conflicto armado, siquiera vía Mauritania.

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Más de 58.000 personas acompañadas por la red SJM en 2019

El Servicio Jesuita a Migrantes (SJM) presenta su Memoria Anual 2019, un año en el que se ha consolidado la labor de acompañamiento, servicio y defensa de las personas migrantes y refugiadas, y su pleno acceso a la ciudadanía. Un total de 58.965 personas fueron acompañadas en 2019 por las obras que forman parte de la red en las distintas líneas de trabajo.

En la línea de Inclusión, que tiene por objetivo facilitar herramientas de integración a la población migrante en las ciudades en las que trabajamos, casi 40.000 personas fueron acompañadas en atención jurídica, laboral y psico-social individualizada; primera acogida y orientación básica; y en proyectos de empleabilidad y formación.

La oficina de Frontera Sur en Melilla, en la que se ofrece asesoría jurídica junto a la labor de observación de derechos humanos, fueron atendidas 530 personas de 21 nacionalidades distintas el pasado año; además de 130 acciones legales llevadas a cabo ante distintas autoridades e instituciones.

En Hospitalidad, la línea de acogida a personas migrantes forzosas especialmente vulnerables, 460 personas fueron acogidas residencialmente en más de 70 iniciativas solidarias tanto de grupos laicos, red de familias, como comunidades religiosas. El proyecto de Patrocinio Comunitario en País Vasco ha sido la acción más innovadora del año. 53 de las personas acogidas eran mujeres que formaron parte de proyectos específicos de género, así como muchas de las personas acogidas eran jóvenes no acompañados.

Otra de las líneas de trabajo es la presencia en CIE (Centros de Internamiento e Extranjeros) donde un grupo de personas voluntarias y técnicas visitan a los internos en 5 lugares diferentes del territorio. En 2019, además de presentar el noveno informe anual, se realizaron 1.462 visitas a 793 personas; y se llevaron a cabo 61 acciones legales con el fin de mejorar las condiciones de internamiento y trabajar por el fin de estos inhumanos centros.

Un fuerte impulso experimentó la línea de Diálogo Interreligioso, con la consolidación de tres espacios de sensibilización sobre la diversidad de creencias, por los que pasaron casi 7.000 personas (la mayoría alumnos de centros educativos) y la proliferación de numerosas actividades de intercambio cultural, en las que participaron más de 1.600 personas.  

La línea estratégica de Mujer Migrante y Trabajo del Hogar continuó con el apoyo a casi 5.000 mujeres, sobre todo en ámbito laboral y formativo. La labor se centró en el fortalecimiento de sus líneas de defensa de derechos en espacios de trabajo de hogar y cuidados y de sensibilización hacia la opinión pública, así como incidencia con autoridades políticas. En el área de Ciudadanía y Participación tuvieron lugar numerosas iniciativas novedosas e innovativas para fortalecer lazos comunitarios en los barrios e impulsar la autonomía y la voz propia de las personas migrantes. 420 personas pasaron por espacios de participación ciudadana y unas 1.500 por iniciativas de ocio y tiempo libre.El SJM agradece de forma sincera y cariñosa a todas las personas que hacen posible esta labor que tiene por objetivo alcanzar la justicia social y lograr una mayor inclusión e igualdad para las personas migrantes: más de 1.200 personas voluntarias y casi 70 miembros de los equipos técnicos y directivos que forman el equipo humano que impulsa el trabajo de SJM.