Jornada Mundial del Migrante y Refugiado 2021. «Hacia un ‘Nosotros’ cada vez más grande.

El próximo domingo 26 de septiembre se celebra, como cada año, la Jornada  Mundial del Migrante y Refugiado, con el objetivo de sensibilizar a  la sociedad sobre  los desafíos constantes que sufren los migrantes y refugiados en el mundo, personas en situación de vulnerabilidad  que buscan una vida digna en otros lugares. 

Es importante no olvidar el alcance tan catastrófico que ha tenido la pandemia en todos los rincones del mundo, con un mayor impacto en las personas más vulnerables de la sociedad, cuyos derechos humanos han quedado a un lado. Por ello, el Papa Francisco explica que “si conocemos su historia, podremos comprenderlos” y, de este modo, luchar y velar por los derechos de cada persona, entendiendo que miles de vidas que se ven obligadas a dejarlo todo atrás no han de quedar desamparadas. 

La (JMMR) Jornada Mundial del Migrante y Refugiado aboga por una concienciación social que deje a un lado, citando al Santo Padre, “nuestro miedo de los otros, de los desconocidos, de los marginados, de los forasteros que llaman a nuestra puerta en busca de protección, seguridad y un futuro mejor”, ensalzando nuestra humanidad, sin diferenciar una vida por su condición social o humana. 

Personas sin igualdad de oportunidades, destinadas a huir de sus hogares, familias enteras marginadas buscando un lugar donde sentirse seguras. Es una realidad innegable que hay que combatir y, por ello, la JMMR apoya e intercede por sus derechos de manera que podamos construir un “Nosotros” universal en una sociedad que entienda que todas las vidas son valiosas.

Para más información sobre la JMMR, accede aquí.

#SumoMiCamino: caminatas solidarias por una sociedad de hospitalidad con las personas refugiadas

Bajo el lema #SumoMiCamino, las organizaciones del Sector Social de la Compañía de Jesús en España (Red Mimbre, Servicio Jesuita a Migrantes, Alboan y Entreculturas) han presentado esta mañana la iniciativa Caminos de Hospitalidad.

Una invitación a la ciudadanía a ponerse en el lugar de las personas refugiadas y desplazadas y hacer caminatas solidarias para reclamar una Europa de Hospitalidad y de defensa de los Derechos Humanos a través de un Pacto por la Hospitalidad.

Con motivo del Día Mundial de las Personas Refugiadas (que se celebra el próximo 20 de junio), las organizaciones del Sector Social de la Compañía de Jesús en España (Red Mimbre, Servicio Jesuita a Migrantes, Alboan y Entreculturas) han reclamado esta mañana en una rueda de prensa una Europa de Hospitalidad y de defensa de los Derechos Humanos a través de la iniciativa Caminos de Hospitalidad.

Estos caminos se inspiran en el legado del jesuita Frans Van der Lugt  que vivió durante 50 años en Siria donde fue asesinado en 2014 y donde realizaba caminos de fraternidad con personas de diferentes orígenes y creencias religiosas. “En homenaje a ello seguimos promoviendo caminos para simbolizar esa esencia de unidad de los pueblos más allá de ideologías, creencias religiosas, origen, género: la voluntad de la fraternidad, la convivencia armoniosa entre diferentes religiones y culturas, el rechazo a toda forma de violencia armada y a la desigualdad y la hostilidad” ha explicado Raquel Martín, Directora de Comunicación y Relaciones Institucionales de Entreculturas.

El contexto actual caracterizado por tensiones sociales y políticas provocadas por la Covid-19 y por otras crisis estructurales que se prolongan en el tiempo que afectan en mayor medida a los colectivos más vulnerables lleva a miles de personas refugiadas a ponerse en movimiento, a emprender caminos inciertos en los que viven situaciones de desprotección, discriminación y de vulneración constante de sus derechos. Son caminos peligrosos en los que arriesgan e incluso pierden la vida y buen ejemplo de ello son las recientes imágenes de miles de personas que tratan de llegar a las Islas Canarias y Ceuta. Luis Arancibia, Delegado del Sector Social de la Compañia de Jesús ha explicado que “ante esta realidad no nos conformamos, desde las obras del Sector Social de la Compañía de Jesús lanzamos esta propuesta en la que invitamos a la ciudadanía a ponerse en el lugar de las personas refugiadas y desplazadas, a movilizarse por los valores de la hospitalidad y la acogida digna a través de un Pacto por la Hospitalidad”.

Los últimos datos, de mediados de 2020, muestran que el 3,6% (280.6 millones) de la población mundial reside en un país distinto al de nacimiento, “entre quienes 79,5 millones (alrededor del 1% de la población mundial) son personas que se han visto forzadas a abandonar su país; la mayoría (el 73%) trasladándose a países vecinos al de origen” ha recordado Pablo Funes, Coordinador de Cooperación Internacional de Entreculturas. Las causas que provocan la huida de las personas desplazadas forzosamente, los obstáculos que se encuentran en el tránsito y las condiciones a las que se enfrentan en el país de destino sitúan a las personas refugiadas y migrantes en situaciones de desprotección, discriminación y de vulneración constante de sus derechos.

Durante la rueda de prensa se han podido escuchar testimonios como los de Abir Ahmad Sabra, profesora de inglés en el centro educativo de Servicio Jesuita a Refugiados Nicolas Kluiters, Líbano, quien ha hablado de la importancia de la educación para los menores refugiados y de la “enorme responsabilidad que tenemos acompañando a las personas refugiadas en su camino, su camino es nuestro camino”. En esta línea, Sineyi Zambrano, solicitante de asilo en España ha relatado su camino de refugio desde que salió de Venezuela en 2018 hasta el día de hoy y cómo de importante están siendo para ella los pisos de acogida del Servicio Jesuita a Migrantes. “Hace tres años que llegué a España y ahora siento que estoy comenzando mi camino, que estoy construyendo mi futuro. Mi hija y yo tenemos una estabilidad. Es fundamental para nosotras sentirnos acogidas, acompañadas y sentir que hay personas e instituciones que se preocupan por nosotras” ha explicado.

Esta situación “nos llama a tratar de cubrir cinco brechas: la brecha del viaje ante la ausencia de vías seguras y legales; la de las fronteras, donde se deben respetar los derechos humanos; la de la inclusión para evitar desprotección e irregularidad; la de construir tejidos sociocomunitarios; y la brecha de convivencia para construir nuevos discursos, valores y modos de convivencia que nos permitan caminar en la construcción de una familia humana y una nueva sociedad” según  ha declarado Jaime Pons, Coordinador del Área de Hospitalidad en el Servicio Jesuita a Migrantes. Además, se han presentado diez medidas necesarias que hay que poner en marcha para garantizar los Derechos Humanos y la inclusión de las personas desplazadas forzosamente.

Todas las personas que quieran sumarse a esta iniciativa “podrán hacerlo a través de diferentes iniciativas que encontrarán en la web de Caminos de Hospitalidad o a través de #SumoMiCamino” concluía Dani Martínez, Coordinador de la Campaña Hospitalidad.

Por la Ratificación del Convenio 189

El 16 de junio de 2011 la Organización Internacional del Trabajo adoptó el Convenio 189 sobre el trabajo decente para las trabajadoras y trabajadores domésticos. Este Convenio busca revertir la histórica injusticia social y de género entre la invisibilidad y escaso reconocimiento que se le da al trabajo doméstico y su papel fundamental para el desarrollo, tanto en el ámbito productivo como en el reproductivo.

Desde el Servicio Jesuita para Migrantes apoyamos la justa reivindicación de las trabajadoras de hogar y de cuidados que llevan años luchando por el reconocimiento de sus derechos. La ratificación del Convenio 189 supondría un paso importante para lograr el reconocimiento del derecho a la prestación por desempleo, entre otros derechos laborales que le son negados a las trabajadoras del hogar.

A nivel mundial, el 90% de más de 70 millones de trabajadoras, en su mayoría mujeres migrantes y niñas, desempeñan estos trabajos expuestos a diversas formas de explotación, abusos y violaciones de sus derechos humanos.

A nivel estatal, una de cada 3 trabajadoras del hogar vive bajo el umbral de la pobreza a pesar de su papel fundamental en la organización de los cuidados. Ellas soportan los déficits de nuestro sistema de atención a la dependencia.

El Convenio 189 es vinculante para los estados miembros que lo ratifiquen y les compromete a equiparar los derechos de las trabajadoras y trabajadores domésticos los del resto de trabajadores. De ahí la importancia que tiene que España lo ratifique. Tenemos la esperanza de que las declaraciones del Gobierno de España de iniciar el procedimiento para la ratificación de este convenio lleguen a buen puerto y se concreten en un periodo de tiempo no muy dilatado.

Si algo hemos aprendido las organizaciones del SJM de las mujeres a las que acompañamos, y se ha puesto más de relieve en el contexto de la Covid-19, es que el trabajo del hogar y de los cuidados es esencial y que cuidar a quienes cuidan es una causa de justicia.

FIRMA POR ESTA CAUSA EN VISIBLES.ORG

Informe CIE 2020 «Razón jurídica y sinrazón política»

Publicamos el Informe CIE 2020 ‘Razón jurídica y sinrazón política‘, el undécimo estudio sobre Centros de Internamiento de Extranjeros de la serie de informes de SJM.

En esta ocasión el trabajo se enmarca en la atención en el internamiento en tiempos de coronavirus, la más relevante circunstancia del 2020. La insuficiente atención sanitaria en los CIE y la necesidad de mejorar sus capacidades de diagnóstico, tratamiento y derivación son hechos que marcan la dirección del informe. De forma más concreta, en este estudio se trata el caso de Samba Martine, congoleña fallecida en el CIE de Aluche al no recibir atención sanitaria, y la responsabilidad patrimonial del Estado con la madre y la hija de Samba.

Se analizan, además, las cuestiones estructurales de las que SJM hace un seguimiento año tras año: derechos objeto de seguimiento por parte del Defensor del Pueblo, articulación entre la observación practicada por la sociedad civil… Por último, se aborda el plan de inversión en los CIE entre 2019 y 2024, elaborado con la intención de reformar los ya existentes y emprender la obra de un nuevo CIE en Algeciras, voluntad política que confirma el esfuerzo presupuestario destinado a estas construcciones.

Otro año más lanzamos este informe para ayudar a medir y difundir el alcance exacto de los centros de internamiento, ofreciendo con esto una invitación al pensamiento crítico sobre lo que ocurre en su interior para conseguir el fin de los internamientos cautelares de personas extranjeras y, hasta que llegue ese momento, una consecución garantizada de los Derechos Humanos en ellos.

Primer encuentro de voluntarios del programa de visitas a CIE

El pasado 12 de mayo, por primera vez, se celebró una reunión de todas las personas voluntarias que forman parte de los equipos de visitas a los Centros de Internamiento de Extranjeros de Barcelona, Valencia, Algeciras y Madrid. Ha sido un encuentro virtual donde los propios voluntarios han tenido la oportunidad de conocerse más e intercambiar experiencias de un trabajo común, como es “acompañar, servir y defender” a las personas que se encuentran internadas en los CIE.

Voluntarios – antiguos y nuevos – han puesto palabras a la cantidad de sentimientos que despierta conocer y acompañar a quienes están privados de libertad tras las rejas “atrapasueños”, como definieron los CIE. Durante el encuentro Cristina Manzanedo e Ilham Ennmer, nos compartieron sus testimonios, acercándonos historias de vida con las que se crea un vínculo que acompaña más allá de las visitas, y personas a las que pretendemos devolver la dignidad que creen haber perdido al estar internadas en esos centros.

Cristina relató su historia siguiendo muy de cerca el caso de Samba Martine, mujer congoleña fallecida en el CIE de Madrid hace ya diez años por una acumulación de negligencias médicas e Ilham, por su parte, compartió su experiencia como traductora en el CIE de Algeciras ciudad que, aseguró, no pudo volver a ver de la misma forma desde que comenzó el voluntariado, su percepción del lugar cambió hasta en las cosas más cotidianas, como pasear por sus calles o bañarse en la playa.

En el encuentro se destacó la importancia del trabajo en red y la necesaria convergencia entre el trabajo jurídico y la movilización ciudadana para conseguir un mundo más justo y libre de estos Centros de Internamiento de Extranjeros.

El sentimiento general de agradecimiento por poder compartir relatos y cargar las pilas los unos a los otros, se mezclaba con aquellas sensaciones compartidas que salían a la luz al hablar de tan duro trabajo «Impotencia, pero también esperanza por el compromiso de tantas pequeñas personas«. En el espacio también hubo lugar para las sugerencias y nadie mejor que aquellas personas que cruzan las puertas de los CIE para hacerlo.

AGRADECEMOS a todas las personas que entregan su tiempo a acompañar a aquellos que están al otro lado de los muros de un CIE, siendo ejemplo de servicio y testimonio de esperanza para continuar “remando todos hacia un mismo objetivo, dejando de lado las fronteras”.

Publicamos nuestro informe «Enfocar la mirada: hacia un modelo de acogida integral que ponga en el centro a las personas»

Con la llegada del Covid-19 los Estados miembros de la UE comenzaron a tomar medidas para limitar el contagio: confinamiento, distancia social, restricciones de movilidad nacionales e internacionales… Estas medidas tuvieron consecuencias directas en las personas solicitantes de protección internacional, tal y como analiza el JRS Europa en su informe De mal a peor: el Covid-19 ahonda en las brechas de los sistemas de acogida de refugiados, publicación que estudia el impacto del Covid-19 en las condiciones de acogida de personas refugiadas.

En el caso de España se reconocen elementos comunes a lo expuesto a nivel europeo, aunque identificamos particularidades relacionadas con las políticas concretas adoptadas en España para atenuar la crisis sanitaria, además de coincidir con el proceso de transformación de nuestro sistema de acogida. En este contexto nos planteamos: ¿Qué aportes puede hacer SJM a un nuevo modelo de acogida? ¿Qué lecciones aprendidas podrían sumar en el modelo?

De esta reflexión nace nuestro informe Enfocar la Mirada, donde ofrecemos las lecciones aprendidas del estudio europeo y la visión del SJM sobre el sistema de acogida en España: hacia dónde debe ir encaminado y nuestra visión de cómo se está dando respuesta a las personas con necesidades de protección. Por último, presentaremos nuestra propuesta de modelo comunitario, a través del patrocinio y la red de comunidades de hospitalidad.

Descarga el informe completo aquí

Mujeres migradas de SJM Valencia, Rozalén y «Aves enjauladas»

Con motivo del primer aniversario del lanzamiento de la canción “Aves enjauladas”,  la cantautora y activista Rozalén y Beatriz Romero, su intérprete de lengua de signos, han viajado a Valencia para visitar a las familias y grupos de mujeres migrantes en riesgo de exclusión social del Servicio Jesuita a Migrantes-Valencia, apoyadas por Entreculturas. 

En abril de 2020, en pleno confinamiento, Rozalén nos regaló esperanza en forma de canción. Su tema solidario “Aves enjauladas” ha sido, a lo largo de este año, un símbolo de solidaridad y optimismo que pone en valor los aprendizajes en tiempos de Covid “para volver con más fuerza”. 

“Tenía muchísimas ganas de venir y conoceros. Cuando salió la canción, mucha gente lo estaba pasando realmente mal y pensé que no era justo que me la quedase yo, por eso hablé con Entreculturas y les dije que me gustaría conectarla con lo que está pasando cerca de nosotros, también aquí en España. Fue ahí cuando me hablaron de este proyecto del Servicio Jesuita a Migrantes. Gracias a todos los que hacéis posible esto, ha sido muy emocionante y no dejo de aprender de la lucha de tantas mujeres increíbles como vosotras”, explicó Rozalén durante su encuentro con las mujeres.

Uno de los momentos más emocionantes del encuentro tuvo lugar cuando las mujeres representaron una pequeña obra teatral basada en sus propias historias de vida: Mujeres Migradas. Un guión elaborado por ellas mismas que refleja la lucha y fortaleza de tantas mujeres migradas (puedes descargar el guión completo aquí).

Los fondos recaudados con las más de 5 millones de reproducciones de la canción han ido destinados a apoyar la red de pisos de acogida del Servicio Jesuita a Migrantes, que atienden a familias, mujeres e infancia en situación de vulnerabilidad, en concreto, a la red de cuatro pisos situada en Valencia que forma parte del proyecto Hospitalidad. “Aves Enjauladas sirve y ha servido como símbolo, y las familias así lo han entendido. Esa canción se vio reflejada en ayudas y muchas alegrías para muchas familias”, compartió Angélica Zuluaga, psicóloga de SJM Valencia

Por su parte, Mustafa Mohamed, Director de SJM Valencia señaló que “Aves enjauladas ha sido un gran soplo de aire fresco para la organización. Apostamos por la integración de las personas migrantes, uno de los colectivos  más vulnerables de la sociedad, y trabajamos varias líneas, como programas dirigidos a apoyar a las mujeres migrantes, que es un colectivo especialmente vulnerable. Muchas se han quedado prácticamente desamparadas o cuentan con muy poco apoyo de la administración, por eso ha sido un año especialmente duro».

Actualmente, los pisos de acogida de SJM Valencia cuentan con un total de 12 familias, de las cuales 13 son mujeres y 15 niños, niñas y adolescentes, principalmente migrantes, cuya pandemia ha afectado gravemente su nivel socioeconómico. “Una de las cosas en las que me siento más identificada en la canción, tal vez por el proceso con el que yo venía, es cuando dice: “zurcí mis telitas” de valor, de valoración… No era fácil para mí, nunca pensé tener que migrar, verme obligada a hacerlo. Este grupo me ha ayudado de verdad a zurcir mi telita”, nos cuenta Tanya  Picón, del grupo “Mujeres Reconstruyendo Historias”. A través de la música, familias y mujeres como Tanya tienen alimentos, ayudas para la educación de sus hijos e hijas, medicamentos y ropa. Para estas familias, los pisos de acogida se han convertido en su hogar y apoyo más fiel en estos momentos de gran incertidumbre. 

Con los fondos recaudados se ha reforzado el acompañamiento a la familias para que continúen con su proceso en medio de este contexto tan incierto provocado por la pandemia. Se han creado espacios de apoyo mutuo para mujeres donde comparten experiencias, reivindican sus derechos y visibilizan la realidad que viven como Mujeres Migradas en búsqueda de un mejor futuro. Además, se espera que con la nueva normalidad, se retome el proyecto de huerto de ecología integradora, una iniciativa que cuida, acompaña e integra a las mujeres tanto con ellas mismas como con su entorno.

“Aves Enjauladas” es ya un himno de esperanza que habla de lo que vivimos. Describe metafóricamente ese respeto y concienciación de todos y todas por hacer grandes cosas con detalles muy pequeños y ha generado una gran red de solidaridad. Como cantó Rozalén en los pisos, “es momento de que importe igual lo ajeno y lo propio” y cuando todo esto termine recordemos siempre las lecciones aprendidas durante el confinamiento para construir colectivamente un mundo mejor.

El Patrocinio Comunitario como forma de Hospitalidad

Avanzar hacia una cultura de la acogida y el encuentro, tal y como nos insta el Papa Francisco en tantas ocasiones, resulta fundamental para “buscar puntos de contacto, tender puentes, proyectar algo que incluya a todos […]. Y el sujeto de esta cultura es el pueblo” (Fratelli Tutti, 216).

El Patrocinio comunitario como modelo de acogida pone el protagonismo en la sociedad civil y sus instituciones sociales, como actores fundamentales a la hora de acompañar a las personas refugiadas que llegan a nuestro país

Andriuska Surga, es una de las profesionales del Centro Padre Lasa – perteneciente a la red de entidades del Servicio Jesuita a Migrantes en España – que ha acompañado el proceso de acogida de dos familias sirias que llegaron a Tudela (Navarra) el pasado 6 de abril bajo este modelo de Patrocinio Comunitario. Nos cuenta cómo ha sido y cómo está siendo la experiencia.

¿Qué es Patrocinio Comunitario?

El patrocinio comunitario es un modelo en el que la propia comunidad es la que acoge y acompaña integralmente a las familias recién llegadas. No es más que abrirle los brazos y el corazón a las personas y orientarlas, aconsejarlas, cuidarlas y respetarlas de igual a igual; ser la red de apoyo de personas que desconocen el entorno.

Se trata de que la propia población tome conciencia de los problemas, reconozca la necesidad de un cambio y realice una búsqueda común de soluciones, con una actitud dinámica que suscite iniciativas colaborativas.

¿Por qué querer involucrarse en un programa de Patrocinio Comunitario desde el Centro Padre Lasa?

Desde sus orígenes, el Centro Padre Lasa pretende acompañar, servir y defender a las personas migrantes y en riesgo de exclusión, a través de intervenciones psicosociales respetando los procesos de cada persona y poniendo como foco la comunidad y la implicación de la propia persona en dicho proceso.

Las experiencias de patrocinio comunitario son un ejemplo de responsabilidad y esfuerzo colectivo y compartido. No teníamos ninguna duda de que Tudela, desde la calidez de las personas que conforman la localidad, la diversidad que la caracteriza y la variedad de recursos, era un lugar idóneo para llevar a cabo este proyecto pionero en España.

¿Cómo ha sido el proceso? La preparación previa, formación de los equipos y voluntarios involucrados en la acogida, organización de sociedad civil, acomodación de viviendas, demás detalles…

Si tuviésemos que resumir en tres palabras la fase previa a la llegada nos quedaríamos con ilusión, cariño y agradecimiento (con todo el trabajo que ello conlleva).

Hemos disfrutado y aprendido muchísimo durante el proceso y nos sentimos muy afortunados/as de la red que mueve este proyecto. Entidades públicas y privadas Internacionales, Estatales, Autonómicas, Locales, de la red del SJM, empresas familiares, comercios, personas a título individual… En fin… Toda una familia numerosa que se mueve alrededor de este proyecto “SOMOS”.

¿Cómo fue el recibimiento de las familias?

Sin lugar a dudas el momento más emotivo de este proceso, hasta el día de hoy, ha sido el aterrizaje de ese vuelo procedente de Estambul (el pasado 6 de abril). Sabíamos que los meses de preparación, el trabajo realizado y el cariño puesto por parte de todas las personas que formamos parte de este proyecto “SOMOS”, era una garantía. Pero por nuestra cabeza solo pasaban sentimientos de admiración hacia estas valientes familias que confiaban sus vidas a algo desconocido, en busca de un futuro mejor; y a su vez de nervios de conseguir transmitir nuestra más cálida acogida y garantizarles que no están solos en esta nueva andadura.

La presentación de los grupos locales de patrocinio (así es como se les llama a los grupos de personas voluntarias) fue algo indescriptible. Las miradas hablaban solas: se podía leer por una parte BIENVENIDOS A CASA; y por la otra GRACIAS. Podríamos extendernos muchísimo más y tan sólo llevamos 4 días…

Una mirada a los retos por delante

Nos quedan retos por delante, muchos retos (gestionar expectativas, trámites, burocracias, aprendizaje del idioma, escolarización…) pero el mayor de ellos, sin duda, es no fallarles.

Seguiremos trabajando de manera coordinada con todas las partes implicadas desde el cariño.

Comunidad de Hospitalidad Arrupe: acogida y solidaridad

La Comunidad de Hospitalidad Arrupe nace de la unión de fuerzas de la Fundación Migra Studium y el Casal Loiola, con el apoyo de la campaña #Seguimos de la Compañía de Jesús, para dar respuesta a la emergencia pandémica y reforzar la Red de familias Hospitalarias de Cataluña.

Durante la primera fase de la pandemia, el proyecto dio respuesta a la urgente necesidad de vivienda que sufren muchas personas migrantes. En un mundo de puertas cerradas, donde centenares de personas pierden la vida en su viaje migratorio, la Comunidad Arrupe acoge y ofrece un techo y un hogar a solicitantes de asilo y migrantes vulnerables

Las incorporaciones a esta comunidad se han hecho progresivamente y hasta el momento el proyecto ha posibilitado la acogida de 16 personas, con una media de 5 personas acogidas simultáneamente para asegurar un buen acompañamiento y un ambiente de familia. Todas ellas son personas muy activas, que tener un hogar les posibilita seguir estudiando y buscando trabajos.

Desde el inicio, el voluntariado ha sido el corazón del proyecto, ofreciendo clases de castellano y catalán, de informática, actividades lúdicas, ayuda en el huerto, y sobre todo la presencia los mediodías y las noches. Del mismo modo, está siendo fundamental la colaboración de muchas familias que semanalmente hacen la compra de la comida y otros productos básicos. 

Testimonio de Anna-bel, implicada en la Comunidad Arrupe

“¡Hoy la alegría ha sido mayúscula! En el Casal Arrupe, nos ha venido a visitar Karim. Al verlo, respetando las distancias marcadas por la pandemia, todos la hemos saludado efusivamente y le hemos dicho cómo nos alegraba que hubiera vuelto a visitarnos. Su respuesta surgida desde el corazón ha sido clara y sincera, emocionante para todos: ¡Es mi casa!

¿Quién no llamaría casa a aquel espacio en el que ha vivido un tiempo y ha ayudado a vestir y llenar de vida, en el que ha cocinado, limpiado, ha convivido con otras personas, se ha sentido acogido y cuidado? ¡Es mi casa! Como ahora es su casa la de la familia de acogida donde ha tenido la suerte de ir para poder seguir adelante. Mi casa… la importancia de sentirse esperado, acompañado, seguro y protegido; la necesidad de sentirse querido porque sí, simplemente porque se es persona y la persona tiene un valor absoluto; y sólo otra persona desde la escucha, el amor y la ternura, la puede ayudar a sanar de sus heridas y superar los miedos y tristezas”.

Testimonio de Kamal, 20 años, Marruecos

“Con 17 años decidí cruzar en patera hacia España buscando un futuro mejor en un país donde no conocía a nadie ni hablaba su idioma. Al llegar a Barcelona todo me costó muchísimo, primero estuve un mes y medio en la calle durmiendo en un parque. Allí conocí a un señor que me llevó a una comisaría para que pudiera entrar en un centro de menores. Como sólo me faltaban 5 días para cumplir los 18, para la policía ya no era menor. Me dijeron que tenía que volver a la calle, me bloqueé.

Después de un tiempo más en la calle, pasé 5 meses en albergues. Me explicaron el proyecto de la Red de Hospitalidad. Comenzó mi mejor etapa en España. He estado año y medio con tres familias diferentes. Ha sido una experiencia brutal, he aprendido muchísimas cosas. He podido empezar a estudiar un grado medio, los profesores están muy contentos conmigo y yo con ellos”.

La pandemia restringe los derechos fundamentales en los CIE

Ayer por la tarde tuvo lugar una mesa redonda organizada desde el Servicio Jesuita a Migrantes a propósito del informe “COVID-19 e internamiento de inmigrantes: Lecciones (no) aprendidas” del Jesuit Refugee Service. 

La mesa contó con la participación de Iván Lendrino Tejerina (coordinador del programa CIE de SJM), Josep Buades Fuster SJ (coordinador del programa de Frontera Sur de SJM y director de la Asociación Claver-SJM), Arcadio Diaz Tejera (Magistrado y Juez de control de estancia del CIE de Las Palmas), Elena Arce Jiménez (Técnica jefe del Área de Migraciones e Igualdad de Trato en la oficina del Defensor del Pueblo) y Paloma Favieres Ruiz (Coordinadora de los servicios jurídicos de CEAR).

Tal y como indicó Arcadio Díaz Tejera “La pandemia ha generado una deriva restrictiva en materia de derechos fundamentales”. En un año en el que lo sociosanitario ha sido y sigue siendo especialmente preocupante y estratégico, las deficiencias estructurales que en este ámbito presentan los Centros de Internamiento de Inmigrantes (CIE) han puesto en cuestión su necesidad de existir. «Hay que evitar que se entre en el CIE: las garantías en el centro son mínimas» aseguró Paloma Favieres, a lo que Elena Arce añadió: «con el confinamiento y el Estado de Alarma, la función de los CIE empezó a carecer de sentido».

Entre los temas que estos ponentes han puesto sobre la mesa, cabe destacar: el papel deficiente de la atención jurídica y social dentro de los CIE y, especialmente, un empeoramiento en las condiciones sociosanitarias. Un ejemplo de lo primero lo puso Díaz Tejera con este testimonio: “El 25 de septiembre entraban en el CIE 42 chicos (29 Mali, 9 de Senegal, 2 Gambia y 1 Mauritania). Cuando les pregunto a todos ellos su procedencia y que si conocían lo que era la protección internacional, todos decían que no. Los migrantes deberían conocer sus derechos de protección, no solo preguntando, también se les debe ofrecer. Los propios chicos no se ven como sujetos de derechos, sólo piden algo de comer». 

En este ámbito, Paloma Favieres insistió en que “mejorar la asistencia letrada y la traducción en la atención jurídica son dos aspectos fundamentales, sumado a las ganas, el amor a la profesión y creer en lo que haces. 

Aspectos sociosanitarios

En el acto de ayer quedó constancia de que actualmente, la asistencia sociosanitaria que se está prestando en los CIE es muy deficiente. Para Elena Arce: “La noticia de este año de pandemia respecto a los CIE no es ni mucho menos que durante  meses no haya habido personas internadas, la noticia es Samba Martine. Una sociedad civil que 11 años después ha conseguido que la madre y la hija de esta persona que falleció en el centro de internamiento de Madrid sean indemnizadas y haya una resolución de asunción de responsabilidad patrimonial por parte de la administración. En medio de una pandemia, el momento es aún más propicio reflexionar sobre esto. Es importante ver y analizar esa resolución para ver qué tipo de asistencia sanitaria se presta en los CIE». 

“El COVID-19 ha puesto de manifiesto que la única alternativa para las personas que venían de los CIE vaciados han sido los programas de Ayuda Humanitaria – sostuvo Paloma Favieres – diferenciando entre plazas de emergencia y plazas estables, no pudiendo convertir las plazas de emergencia en estructurales”.  

Así, se evidenció que durante los meses de vaciamiento “nadie echó de menos a los CIE”, según afirmó Iván Lendrino, coordinador del Programa CIE del SJM, siendo la Hospitalidad de la sociedad civil la reacción más proporcionada y adecuada ante las migraciones forzosas.

Consulta el informe en este enlace