Informe Lumen VII: Analizamos las políticas de integración e inclusión de la Unión Europea en la Agenda de Migraciones

En esta séptima entrega de los informes breves Lumen queremos profundizar las iniciativas que está desarrollando la Unión Europea dentro de su Agenda de Migraciones para los próximos años. 

En concreto analizamos el Plan de Acción para la Integración y la Inclusión de la Comisión Europea. Este documento es uno de los instrumentos que desarrollan el Pacto Europeo sobre Migración y Asilo en la Unión Europea al que dedicamos el primer informe Lumen. La mirada que proponemos trata de poner en contexto ambas propuestas y analizar los pilares y grandes coordenadas de la hoja de ruta para la migración que se está construyendo. A la luz de los datos que ayudan a contrastarlo, recogemos las claves sobre sus implicaciones en términos del relato sobre las migraciones, las políticas específicas y las oportunidades y desafíos que nos presenta.

La nueva hoja de ruta de la Unión Europea se estructura en tres grandes ejes: control de fronteras, control de flujos e impulso de políticas generales de cohesión social con apoyos específicos en el acceso a derechos para grupos vulnerables específicos. 

En términos de la narrativa, la defensa de la integración como un compromiso bidireccional y que requiere el aporte de la sociedad en su conjunto nos parece positivo. Sin embargo, refuerza la idea de “un estilo de vida europeo” en el que los elementos de radicalización son un factor exógeno que de alguna manera se producen debido a los efectos de la migración.

El Plan parece responder más a la inmigración que la UE quiere tener que a la que realmente tiene. La propuesta se centra en cuatro ejes principales como elementos clave en los procesos de integración: educación, empleo, salud y vivienda. La realidad de los flujos migratorios mixtos, de la inmigración irregular y de la migración forzosa coloca a las personas migrantes en situaciones de vulnerabilidad profunda que requiere, no de políticas y medidas puntuales, sino de planes integrales. 

El marco de acción tiene dos implicaciones principales. Por un lado, orienta las políticas y narrativas de los estados miembro afectando al final a las herramientas de financiación del trabajo con la población migrada. Por otro lado, abre el debate sobre las vías efectivas de migración legal donde tenemos la responsabilidad de participar.