Mujeres migradas de SJM Valencia, Rozalén y «Aves enjauladas»

Con motivo del primer aniversario del lanzamiento de la canción “Aves enjauladas”,  la cantautora y activista Rozalén y Beatriz Romero, su intérprete de lengua de signos, han viajado a Valencia para visitar a las familias y grupos de mujeres migrantes en riesgo de exclusión social del Servicio Jesuita a Migrantes-Valencia, apoyadas por Entreculturas. 

En abril de 2020, en pleno confinamiento, Rozalén nos regaló esperanza en forma de canción. Su tema solidario “Aves enjauladas” ha sido, a lo largo de este año, un símbolo de solidaridad y optimismo que pone en valor los aprendizajes en tiempos de Covid “para volver con más fuerza”. 

“Tenía muchísimas ganas de venir y conoceros. Cuando salió la canción, mucha gente lo estaba pasando realmente mal y pensé que no era justo que me la quedase yo, por eso hablé con Entreculturas y les dije que me gustaría conectarla con lo que está pasando cerca de nosotros, también aquí en España. Fue ahí cuando me hablaron de este proyecto del Servicio Jesuita a Migrantes. Gracias a todos los que hacéis posible esto, ha sido muy emocionante y no dejo de aprender de la lucha de tantas mujeres increíbles como vosotras”, explicó Rozalén durante su encuentro con las mujeres.

Uno de los momentos más emocionantes del encuentro tuvo lugar cuando las mujeres representaron una pequeña obra teatral basada en sus propias historias de vida: Mujeres Migradas. Un guión elaborado por ellas mismas que refleja la lucha y fortaleza de tantas mujeres migradas (puedes descargar el guión completo aquí).

Los fondos recaudados con las más de 5 millones de reproducciones de la canción han ido destinados a apoyar la red de pisos de acogida del Servicio Jesuita a Migrantes, que atienden a familias, mujeres e infancia en situación de vulnerabilidad, en concreto, a la red de cuatro pisos situada en Valencia que forma parte del proyecto Hospitalidad. “Aves Enjauladas sirve y ha servido como símbolo, y las familias así lo han entendido. Esa canción se vio reflejada en ayudas y muchas alegrías para muchas familias”, compartió Angélica Zuluaga, psicóloga de SJM Valencia

Por su parte, Mustafa Mohamed, Director de SJM Valencia señaló que “Aves enjauladas ha sido un gran soplo de aire fresco para la organización. Apostamos por la integración de las personas migrantes, uno de los colectivos  más vulnerables de la sociedad, y trabajamos varias líneas, como programas dirigidos a apoyar a las mujeres migrantes, que es un colectivo especialmente vulnerable. Muchas se han quedado prácticamente desamparadas o cuentan con muy poco apoyo de la administración, por eso ha sido un año especialmente duro».

Actualmente, los pisos de acogida de SJM Valencia cuentan con un total de 12 familias, de las cuales 13 son mujeres y 15 niños, niñas y adolescentes, principalmente migrantes, cuya pandemia ha afectado gravemente su nivel socioeconómico. “Una de las cosas en las que me siento más identificada en la canción, tal vez por el proceso con el que yo venía, es cuando dice: “zurcí mis telitas” de valor, de valoración… No era fácil para mí, nunca pensé tener que migrar, verme obligada a hacerlo. Este grupo me ha ayudado de verdad a zurcir mi telita”, nos cuenta Tanya  Picón, del grupo “Mujeres Reconstruyendo Historias”. A través de la música, familias y mujeres como Tanya tienen alimentos, ayudas para la educación de sus hijos e hijas, medicamentos y ropa. Para estas familias, los pisos de acogida se han convertido en su hogar y apoyo más fiel en estos momentos de gran incertidumbre. 

Con los fondos recaudados se ha reforzado el acompañamiento a la familias para que continúen con su proceso en medio de este contexto tan incierto provocado por la pandemia. Se han creado espacios de apoyo mutuo para mujeres donde comparten experiencias, reivindican sus derechos y visibilizan la realidad que viven como Mujeres Migradas en búsqueda de un mejor futuro. Además, se espera que con la nueva normalidad, se retome el proyecto de huerto de ecología integradora, una iniciativa que cuida, acompaña e integra a las mujeres tanto con ellas mismas como con su entorno.

“Aves Enjauladas” es ya un himno de esperanza que habla de lo que vivimos. Describe metafóricamente ese respeto y concienciación de todos y todas por hacer grandes cosas con detalles muy pequeños y ha generado una gran red de solidaridad. Como cantó Rozalén en los pisos, “es momento de que importe igual lo ajeno y lo propio” y cuando todo esto termine recordemos siempre las lecciones aprendidas durante el confinamiento para construir colectivamente un mundo mejor.