La pandemia restringe los derechos fundamentales en los CIE

Ayer por la tarde tuvo lugar una mesa redonda organizada desde el Servicio Jesuita a Migrantes a propósito del informe “COVID-19 e internamiento de inmigrantes: Lecciones (no) aprendidas” del Jesuit Refugee Service. 

La mesa contó con la participación de Iván Lendrino Tejerina (coordinador del programa CIE de SJM), Josep Buades Fuster SJ (coordinador del programa de Frontera Sur de SJM y director de la Asociación Claver-SJM), Arcadio Diaz Tejera (Magistrado y Juez de control de estancia del CIE de Las Palmas), Elena Arce Jiménez (Técnica jefe del Área de Migraciones e Igualdad de Trato en la oficina del Defensor del Pueblo) y Paloma Favieres Ruiz (Coordinadora de los servicios jurídicos de CEAR).

Tal y como indicó Arcadio Díaz Tejera “La pandemia ha generado una deriva restrictiva en materia de derechos fundamentales”. En un año en el que lo sociosanitario ha sido y sigue siendo especialmente preocupante y estratégico, las deficiencias estructurales que en este ámbito presentan los Centros de Internamiento de Inmigrantes (CIE) han puesto en cuestión su necesidad de existir. «Hay que evitar que se entre en el CIE: las garantías en el centro son mínimas» aseguró Paloma Favieres, a lo que Elena Arce añadió: «con el confinamiento y el Estado de Alarma, la función de los CIE empezó a carecer de sentido».

Entre los temas que estos ponentes han puesto sobre la mesa, cabe destacar: el papel deficiente de la atención jurídica y social dentro de los CIE y, especialmente, un empeoramiento en las condiciones sociosanitarias. Un ejemplo de lo primero lo puso Díaz Tejera con este testimonio: “El 25 de septiembre entraban en el CIE 42 chicos (29 Mali, 9 de Senegal, 2 Gambia y 1 Mauritania). Cuando les pregunto a todos ellos su procedencia y que si conocían lo que era la protección internacional, todos decían que no. Los migrantes deberían conocer sus derechos de protección, no solo preguntando, también se les debe ofrecer. Los propios chicos no se ven como sujetos de derechos, sólo piden algo de comer». 

En este ámbito, Paloma Favieres insistió en que “mejorar la asistencia letrada y la traducción en la atención jurídica son dos aspectos fundamentales, sumado a las ganas, el amor a la profesión y creer en lo que haces. 

Aspectos sociosanitarios

En el acto de ayer quedó constancia de que actualmente, la asistencia sociosanitaria que se está prestando en los CIE es muy deficiente. Para Elena Arce: “La noticia de este año de pandemia respecto a los CIE no es ni mucho menos que durante  meses no haya habido personas internadas, la noticia es Samba Martine. Una sociedad civil que 11 años después ha conseguido que la madre y la hija de esta persona que falleció en el centro de internamiento de Madrid sean indemnizadas y haya una resolución de asunción de responsabilidad patrimonial por parte de la administración. En medio de una pandemia, el momento es aún más propicio reflexionar sobre esto. Es importante ver y analizar esa resolución para ver qué tipo de asistencia sanitaria se presta en los CIE». 

“El COVID-19 ha puesto de manifiesto que la única alternativa para las personas que venían de los CIE vaciados han sido los programas de Ayuda Humanitaria – sostuvo Paloma Favieres – diferenciando entre plazas de emergencia y plazas estables, no pudiendo convertir las plazas de emergencia en estructurales”.  

Así, se evidenció que durante los meses de vaciamiento “nadie echó de menos a los CIE”, según afirmó Iván Lendrino, coordinador del Programa CIE del SJM, siendo la Hospitalidad de la sociedad civil la reacción más proporcionada y adecuada ante las migraciones forzosas.

Consulta el informe en este enlace