Una vigilia de oración para reivindicar que vivir sin CIE es posible

Vivir sin CIE es posible. Este es el mensaje que se ha querido transmitir esta vez en la vigilia de oración en solidaridad con las personas internadas en estos centros y que se celebra cada año convocada por las distintas organizaciones de la red del Servicio Jesuita a Migrantes. En esta ocasión, el encuentro se pudo celebrar en Barcelona el pasado sábado, ante el Centro de Internamiento de Extranjeros de la Zona Franca, mientras que la vigilia convocada en Madrid se ha aplazado hasta una nueva fecha. 

El grupo de visitas al CIE de la Fundació Migra Studium, que organiza la vigilia en Barcelona, contó con la adhesión de más de 60 entidades y colectivos. El número de participantes estaba limitado, pero el acto se pudo seguir en directo a través de Instagram.

La iniciativa ha servido para denunciar el sufrimiento injusto e inútil de miles de personas internadas en estos centros. Se leyeron los testimonios de internos, recogidos por los voluntarios que los visitan. Algunos de ellos sufren problemas de salud o son menores. Sus relatos ponen en evidencia las vulneraciones de derechos que se dan en el interior de los CIE. «Soy menor. No sé porque estoy aquí. Hace cinco días que llegué y no puedo dormir ni comer. Tengo miedo en la celda, en el patio, en el comedor», explicaba al voluntario un joven argelino que fue finalmente deportado.

El obispo auxiliar de Barcelona, Mons. Javier Vilanova que asistió al acto, reivindicó la necesidad de acompañar a las personas internadas. «Queremos que sientan nuestro corazón que los ama y que defiende sus derechos y su dignidad».

En marzo del año pasado, con el estado de alarma por la pandemia, el CIE quedó vacío y cerrado. «Durante siete meses se ha demostrado que podemos vivir sin CIE», dice Migra Studium. Pero el mes de octubre los Centros de Internamiento de Extranjeros se han vuelto a reabrir, en condiciones aún más difíciles, ya que están restringidas las visitas tanto de familiares como de entidades y ONG.

La hostilidad que representa el CIE contrastó con testimonios de hospitalidad. Personas migrantes o refugiadas que han podido contar con la acogida y el apoyo de la red de hospitalidad.

Durante la vigilia, que tuvo una dimensión reivindicativa y contemplativa, se leyeron textos de diferentes tradiciones religiosas y encendieron velas que representan el sufrimiento de todas las personas que dejan su tierra buscando un presente y un futuro mejor.